MIENTRAS MICHOACÁN SE DERRUMBA, CHERÁN SE RECONSTRUYE

Autodefensas y templarios, gobiernos incapaces y ejército; Michoacán es un Estado fallido para muchos, pero también cuna de una iniciativa político-social indígena que se alza para decir: “queremos ya nuestro lugar”.

“Ahorita estamos viviendo aquí en Michoacán una etapa de grandes confusiones”, cuenta Tata Meché, “este tiempo de oscuridad, de todo lo que estamos viviendo necesariamente tiene que dar lugar a un nuevo tiempo distinto”.

Consejero de las autoridades comunitarias de Cherán, pueblo purépecha que decidió conformar un autogobierno sin partidos políticos en 2011, Tatá Meché piensa que la violencia que vive su estado, el país y el mundo en general (que llama deshumanización) necesariamente debe derivar en un cambio de conciencia en el cual las comunidades indígenas tendrán un papel protagónico.

“En Cherán, al igual que en otros lugares del mundo, se están empezando a dar las primeras manifestaciones de ese nuevo sol”. Considera que esa es la responsabilidad que Cherán tiene como pueblo desde el 2011, cuando se levantaron contra la violencia que azoraba al pueblo.

“Todo nuestro sistema de gobierno es colectivo basado en un sistema de organización circular, no jerárquico”, explica, “hicimos a un lado complejidades que el mismo sistema político que tenemos en México lo utilizan para provocar trampas”.

Primero conformaron una Ronda Comunitaria, divida en la ronda del pueblo y la ronda del monte. El primer grupo está ligeramente armado y las rondas que cuidan el bosque usan camuflaje y armas de mayor calibre.

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Posteriormente crearon un sistema político organizado en círculos. El más grande es la asamblea integrada por todo el pueblo. El siguiente está conformado por los barrios organizados en las fogatas creadas durante el levantamiento. Posteriormente hay otro círculo conformado por siete consejos operativos elegidos en las fogatas donde se atienden los asuntos de educación, salud pública e incluso bienes comunales.

Uno de ellos el Consejo Mayor de Gobierno (o de Keris, que en purépecha significa grande), éste supervisa y apoya a los otros consejos que son especializados en atender diversos asuntos. Desde su formación, las rondas comunitarias le reportan y rinden cuentas al Consejo de Procuración y Justicia y eventualmente al Consejo de Keris.

Ninguna de las personas que integran estas comisiones recibe salario ya que están, dice Tatá Meché, “prestando un servicio a la comunidad”.

“No es ni se parece en nada a la forma de organización que se tiene en nuestro país.

O sea, nosotros rompimos e hicimos a un lado el sistema de partidos políticos”, afirma.

Explica que el nuevo gobierno está inspirado en el sistema solar, ya que los purépechas se consideran hijos del sol. Para el futuro están pensando en conformar un modelo de desarrollo propio basado en un “sentido comunitario”, o “colectivismo”: la ayuda mutua y el trabajo colectivo.

De acuerdo con Tatá Meché, todo esto se logró con el respeto de los gobiernos federal y estatal y el reconocimiento de sus 27 mil hectáreas de territorio comunal. Para lograrlo se manifestaron e insistieron largamente ante instancias estatales y posteriormente ante el Tribunal Federal Electoral. Hoy, utilizan los recursos que les corresponde como municipio y los utilizan en su gobierno.

Trinidad, miembro del Consejo de Keris, con las manos empolvadas por trabajar en la construcción mediante faenas de la dirección de la escuela bilingüe Lázaro Cárdenas, cuenta además que tienen un proyecto de 20 años en el que hubo participación de niños, mujeres, jóvenes, ancianos que decían cómo quieren un Cherán en el futuro.

“Yo me siento muy orgulloso por ejemplo a veces cuando salimos a otros lados y que lo reconocen más allá de la situación que están viviendo, que nosotros podamos dormir en paz, estamos tranquilos”, dice.

También han echado a andar empresas que en anteriores administraciones fueron saqueadas y ahora pretenden generar recursos para la comunidad: el aserradero y un molino, con el que limpian sus bosques con la madera talada por el crimen organizado, una fábrica de adocretos que emplea a 40 personas y un vivero que es el segundo más grande de Michoacán y emplea 60 personas.

La maestra Gloria, del Consejo de Educación y Cultura, revela también que ya tienen una propuesta de educación alternativa para el pueblo que comenzó con talleres con los maestros, un foro y consultas a los docentes para que la recuperación de su identidad desde el preescolar mediante saberes comunitarios, gastronomía, artesanía, la lengua purépecha y el involucramiento de las familias.

La doctora Gloria, que forma parte del Consejo de Keris, piensa que todavía falta mucho por hacer, como que el trabajo ante la comunidad se haga de tiempo completo, poner perfiles con personas capacitadas para los trabajos y promover la equidad de género pues, al día de hoy, hay siete mujeres que forman parte de las Rondas Comunitarias y sólo una –la doctora Gloria – que forma parte del Consejo de Keris.

Y sin embargo, la gente en Cherán comenta que no volverá a ser la misma: “Yo me acuerdo cómo las fogatas nos unieron a la comunidad. La hacíamos como tipo familia. Nos hizo como conocernos más, como sentirnos mero que nos nace estar juntos”, dice orgullosa la doctora Gloria.

“Ese grado de consciencia, la comunidad de Cherán de hace tres años a la de ahora es diferente, piensan diferente, sienten diferente, sonríen diferente.”, cuenta Lenin, escritor de Cherán. Y pregunta: “¿No vinieron a la fiesta patronal? (del cinco de octubre)”.

“Una celebración de una cosa elemental que es la vida. Empiezas a sentir y percibir la sonrisa, ¿no? A final de cuentas todo movimiento social tiene que ir encaminado a eso”.

Cherán K´eri

Somos los indios que somos, somos pueblos, somos indios.

“Queremos seguir siendo los indios que somos; queremos seguir siendo los pueblos que somos; queremos seguir hablando la lengua que nos hablamos; queremos seguir pensando la palabra que pensamos; queremos seguir soñando los sueños que soñamos; queremos seguir amando los amores que nos damos; queremos ser ya lo que somos; queremos ya nuestro lugar; queremos ya nuestra historia, queremos ya la verdad”.

Juan Chávez Alonso, indígena purépecha de Nurío, comunidad vecina de Cherán.

Palabras en el Congreso de la Unión, Marzo del 2001. México.

Texto: Aldabi Olvera. Fotos : Erika Lozano, Eduardo Velasco, Ignacio Martínez. Video: Eduardo Velasco, Ignacio Martínez para @masde131

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