¿Qué es el EZLN? ¿Qué es el Congreso Nacional Indígena (CNI)? ¿Qué es la Sexta?

Convocatoria-zapatista-2016¿Qué son ellos? Importante pregunta.

Pero mucho más importante es: ¿qué soy yo? ¿En qué estoy contribuyendo a la lucha por el cambio? ¿Soy un sujeto de cambio o solo soy objeto? ¿Soy una persona libre o soy masa que se puede utilizar? ¿Dónde estoy? ¿Qué puedo hacer desde aquí? ¿Lo que hago es suficiente? ¿Si cambio mi forma de lucha o si me ubico en otra trinchera daré mejores resultados? ¿O mejor ni hablar de eso pa evitar que te acusen de “vendido” o traidor”?

A continuación en el lenguaje más vil y carente de forma y contenido, algunas ideas sueltas, libres e incompletas.

Sí, la lucha de los Zapatistas parece muy lejana y ajena. Incluso no sólo lo es para quienes no luchan en ningún aspecto más que en el de la supervivencia; lo suele ser para muchos y muchas de los que luchamos.

El movimiento de izquierda de los pueblos tiende a ser indiferente con otras formas de hacer la lucha, aún cuando frente a sus ojos tengan el mismo enemigo.

Por un lado reclama cambios, pero por el otro condena a quienes constituyen referentes claros de transformación.

No me mal entiendan, pero no creo que haya vía única para la transformación social. Por ejemplo, en el campo todos trabajan la tierra, pero eso no significa que utilicen exactamente la misma técnica de producción y de cultivo; todos los albañiles del país saben construir una casa, pero no todos usan el mismo estilo de trabajo; miles de estudiantes se gradúan cada año en tal o cual profesión, sin embargo en la vida práctica intervienen multitud de valores tras de sí, por lo cual vemos de cada cual marcadas diferencias.

Pero bueno, basta de choro.

Lo que en realidad quiero decir y creo firmemente, es que para entrarle a esto de la lucha, en cualquier trinchera, bajo cualquier filosofía política, debemos esforzarnos por conocer el espectro completo de la lucha de nuestro país. Esforzarnos por ver el conjunto y no solamente la parte.

Y no sólo el espectro de la lucha de izquierda de los pueblos, sino el espectro completo de la lucha del enemigo en contra nuestra.

Como puede verse ya desde este momento: esto no es cosa de flojos, es decir, no es cosa de gente que ya quiere todo en la mano…

Con cuánta frecuencia nos vemos entre colegas opinando de tal o cual movimiento sin siquiera conocerlo. Lo que más aflora entre colegas es la crítica y los desacuerdos. Y esto provoca un “efecto dominó” o “cadenita” interminable de “expertos de opinión” (e imaginariamente “expertos prácticos”) que aprueban o desaprueban los actos de un movimiento, de un colectivo o de una persona en particular. Expresamos fácilmente nuestro desacuerdo, pero olvidamos proponer entonces el cómo.

Yo escuché muchas veces decir entre mis propios colegas “el EZLN es parte del gobierno”, “son unos revisionistas”, “la autonomía no es marxismo, por lo tanto no es cosa buena”. Supuse entonces que dichos colegas “cuasi religiosos” que dijeron eso, harían cosas mejores, pero ¿dónde están ahora?

A ver: yo creo que en ciertas cosas todos somos buenos y nos salen bien y hay otras que se hacen mal. A veces porque no se puede y otras porque persistimos en los mismos métodos y nos da pereza reinventar.

Las luchas puritanas son las que de plano yo sí no apoyaría nunca.

Siempre he creído que hay de errores a errores; hay los que se cometen en el curso de la lucha y son los que por la acción de la inexperiencia o de la zancadilla del enemigo te hacen caer; y hay los que se cometen con toda la intención de empantanar determinado proceso, por incapacidad o por intereses personales o de grupitos.

Hacer como que trabajas; hacer como que luchas; dar rodeos donde deberíamos ir en línea recta e ir de frente a la pared cuando se debería dar la vueltita.

Hay quienes creen que ya todo está escrito. Hay quienes piensan que hay el montón de páginas en blanco todavía.

Yo creo que los zapatistas, como cualquiera de nosotros, sobre la realidad práctica o sobre la imaginación, algo están haciendo. Y ese hacer algo nos está diciendo ya durante 20 años.

De la misma manera como queremos que se valore nuestra acción personal o de organización, debemos encontrar lo que debe valorarse en el resto de organizaciones….

Pero si de verdad somos buenos pa esto de la lucha, ¿entonces qué estamos esperando? Ahí están los maestros: hay que apoyarlos… Ahí está el resto de problemas: pues entrémosle a resolverlos. A nosotros nos siguen faltando 43, por eso LOS SEGUIMOS BUSCANDO.

Saben, ya mejor le paro, porque tengo la sensación de que estoy siendo demasiado cursi y moralista..

Quise decir, parafraseando a los Huicholes o no recuerdo bien a quién “no hay nadie que no sepa nada” y “solo entre todos sabemos todos”… algo así, perdónenme la vida los puritanos por mis imprecisiones.

Omar García

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